6 prácticas de la medicina medieval que te dejarán ¿WTF?

Muchas películas basadas en la edad media nos trasladan hacia una época de idealismos, aventuras y lealtades. En este «mundo idílico» son muy pocas las personas que vemos padeciendo algún tipo de condición, a excepción, claro, de que llegaron a una edad avanzada. Y es que, según en estas películas, la medicina medieval pareciera ser muy efectiva, pues con solo un brebaje la gente ya andaba luchando en pocos días. Pero ¿Qué tan real es ese mundo idílico que nos pintan las películas medievales? A continuación veamos seis prácticas comunes de la medicina medieval y así podrás sacar tus conclusiones si valdría la pena volver, en caso de encontrarte una máquina del tiempo 😉

Medicina Medieval para el tratamiento de las hemorroides

Supongamos que encontraste la manera de ir a la edad media y por golpe de suerte, se te trate mejor que a la plebe. Dado que la alimentación en la era medieval era muy pobre, aunado a que el agua no era potable en absoluto. (De hecho, era hasta más saludable tomar cerveza o vino que la misma agua. En las películas te reflejan esto, aunque de manera sutil. ¿O es que pensaste que todo el tiempo se estaba de celebración?) Sufrir de hemorroides seguramente era algo muy habitual.

Si en tu «idílico retorno» a la era medieval te daba una de esas hemorroides fastidiosas, la medicina que te aplicarían variaba de ser indolora a dolorosas. Todas, por cierto, totalmente ineficaces. Supongamos que te dio una hemorroide leve o ligeramente moderada. En estos casos el llamado «curandero» te sentaba sobre una roca todo el día hasta que San Fiacro hiciese el milagro de curártelas.

En caso de que llegases a sufrir de hemorroides grado III en adelante, la situación ameritaba medicina más severa. El «curandero» recurría al uso de dagas y espadas, las cuales eran calentadas hasta llegar al rojo vivo. Luego, te insertaba estos hierros por el ano a fin de quemar y desaparecer las hemorroides. Otro de los tratamientos idílicamente inútiles consistía en que el curandero te arrancaba la hemorroide con sus uñas y manos.

El trepanado como medicina medieval para tratar varios problemas de la cabeza

Si llegases a sufrir de fuertes dolores de cabeza, te fracturaste el cráneo, te dio una convulsión o te llegasen a considerar de que sufres de algún problema mental, la medicina medieval te tendría deparado una de las prácticas más espantosas: el trepanado. ¿Qué tan horrible puede ser el trepanado? Vamos a explicarte este procedimiento de la manera más sencilla y directa posible.

El curandero te perforaba una porción relativamente grande de tu cráneo y dejaba totalmente al descubierto la materia dura. Con ello, se creía que cualquier cosa mala que te estuviese afectando se iría y dejaría tu cerebro en paz. Si bien en el siglo XVI ya se tenía conocimientos de algunas hierbas con efectos anestésicos, los curanderos no las solían usar, ya que el riesgo de que la persona se quedara dormida eternamente eran muy alto.

Los populares enemas para tratar el estreñimiento y los dolores estomacales

Los enemas eran muy utilizados en la medicina medieval y su popularización fue tal de que se convirtió, en aquel entonces, en un procedimiento médico muy habitual y frecuente. Recuerda que en la edad media la alimentación era pobre en nutrientes y el agua no era potable en la práctica, por lo que, obviamente, esta fue la causa principal de su popularidad.

Ahora bien, si viajases a la edad media y comenzases a sufrir de estreñimiento, ¿Cómo te aplicarían un edema? Esto dependerá de la etapa medieval donde hayas caído. Si estuvieses en los primeros siglos de la edad media, el curandero te introduciría una jeringa de pistón por el ano y te aplicaría agua tibia, si tu estreñimiento no es tan severo. En caso de tener un fuerte dolor estomacal o sufrieras de estreñimiento constante, te aplicarían bilis de jabalí diluida o vinagre.

Ya a partir del siglo XVII, los edemas se hicieron más discretos y podían aplicarse sin necesidad de que mostrases públicamente tus partes íntimas. En efecto, se dice que el rey Luis XIV recibió más de 2.000 edemas a lo largo de su vida y muchos de ellos se aplicaron mientras él estaba sentado en su trono atendiendo labores administrativas.

El extraño brebaje para curar las infecciones de la garganta

No todo en la medicina medieval era tortuoso y de sufrimiento para el paciente, pues otros tratamientos se hacían a base de brebajes. Sin embargo, muchos de estos brebajes seguramente provocaban más de un revolcón estomacal y probablemente vendrían acompañado de algún episodio de vómito. Si llegases a padecer de dolores o infecciones en la garganta en la edad media, los curanderos te «trataban» dicha condición de la siguiente manera:

Lo primero que hacían era buscar un gato pardo y gordo, el cual era posteriormente desollado y limpiado por dentro. Luego mezclaban la grasa de un oso con la de un erizo y durante el proceso de mezclado, iban agregando fenogreco, salvia, goma de madreselva y cera virgen. Al tener todo mezclado, desmenuzaban en pequeñas partes la peculiar mezcla y la echaban dentro del gato vacío. Una vez completado esto, asaban el gato, recogían las gotas de grasa que iban saliendo y le daban esa grasa al paciente.

Una cosa a tener en cuenta, la cantidad de «ingredientes» para este brebaje variaba dependiendo del curandero que te atendiese.

La medicina medieval para el tratamiento de las cataratas

La ineficaz cura para las cataratas en la edad media resultaba ser muy incómodo y doloroso para el paciente. En las etapas iniciales de la edad media, el curandero procedía a golpear el ojo con un objeto irregular. Esto provocaba que las zónulas se rompiesen y el cristalino se dislocara. El resultado sería una visión ligeramente restaurada pero totalmente desenfocada permanentemente.

Más adelante, en el apogeo de la era medieval, «la medicina» para las cataratas consistió en lo siguiente: El curandero te introducía un cuchillo o aguja grande en la córnea. Luego, con el objeto punzante sacaban la lente de su cápsula y la empujaban hacia el fondo del ojo. El resultado era una visión muy limitada e igualmente desenfocada.

Sangría, la absurda medicina medieval contra las enfermedades desconocidas

Muchas enfermedades que se desconocían en la edad media eran asociadas al «mal humor» y la medicina para ello era la conocidísima Sangría. ¿Qué sucediese si viajases a la edad media y padecerías de una enfermedad que para ese entonces se desconoce? Los médicos te dirían que padeces de un desequilibrio de humor, o lo que para ellos era un «exceso de sangre».

¿El tratamiento? Pues sencillamente te cortarían la vena que estuviese más cercana al lugar donde te duele y dejarían que tu sangre se drene hasta que te desmayes. De hecho, este era el tratamiento que recomendaban a las mujeres cuando tenían la menstruación. Los resultados en la mayoría de los casos era la muerte del paciente, pues no se tenía un cálculo certero de cuanta sangre drenar o, luego del «tratamiento», la persona se le infectaba la herida.

Un punto importante a destacar es que no era el médico el que realizaba el corte sino los barberos. Por ende, los barberos en aquella época debían estar al tanto de las tendencias médicas.

Un dato adicional es que mucha de la medicina medieval estaba impregnada de creencias y mitologías. Así, por ejemplo, se creía que para curar un asma la persona debía tragarse varias ranas jóvenes. Si bien esto no tiene ningún fundamento, se piensa que este procedimiento venía de alguna creencia mitológica sobre «el poder» de las ranas jóvenes.

¿Aún consideras que sería buena idea viajar a la edad media y quedarse a vivir «aventuras idílicas»?

Vía: History Collection