El hype de la IA en la generación de contenidos textuales y las escasas e irracionales ofertas laborales que hay actualmente en Venezuela han empeorado drásticamente mi situación económica, forzándome a pausar las publicaciones en mi sitio NotasREM. El hecho es que ya no cuento con los recursos mínimos para seguir pagando el servicio de internet sin que esto llegue a afectar los recursos para la alimentación de mis dos gatos y la mía propia.

El Hype de la IA destruyó el modelo de monetizar, redactando para otros sitios y agencias de marketing
Muchos redactores anteriormente monetizábamos gracias a que las agencias de marketing y algunas marcas se interesaban por los trabajos que se realizaban desde blogs y sitios web personales y contactaban para contratar un servicio de redacción a modo de contribución. También funcionaba cuando uno les ofrecía este servicio.
Sin embargo, el hype de la IA rompió esta «simbiosis» dado que ahora las marcas y agencias despliegan sus propios modelos LLM y simplemente los programan para que copien o adapten los estilos de redacciones que más les apetezca. De esta manera, no les hace falta contratar servicio alguno de redacción, perjudicando así a los redactores independientes o freelance. Esto fue lo que comencé a experimentar desde mediados del año pasado. ¿Prueba de ello? Indaguen en las publicaciones que vienen haciendo CEO y CTO de agencias de marketing sobre automatizar la generación de contenidos e impulsando «prompts mágicos» que hacen esas «maravillas».
Las escasas e irracionales ofertas laborales que hay en Venezuela, agravaron más aún mi situación económica, forzándome a pausar las publicaciones en NotasREM
Con un mercado de contenidos textuales destruido y automatizado por la dichosa IA, comencé a buscar trabajo en el mercado local. Lo primero a destacar es que no existen prácticamente ofertas laborales para el área de soporte técnico/TI y las pocas que surgen resultan ser irracionales: que no pasen de 35 años, tener 50.000 años de experiencia, 30.000 títulos, 40.000 cursos, que sepan 50 lenguajes de programación, administrar servidores Windows/Linux… para a la final quererte pagar $200 – $300 al mes. Eso, por cierto, es lo que las empresas de Venezuela denominan «Soporte Nivel 1» (no quiero ni imaginarme los requerimientos para soporte nivel 2 o 3, según estas empresas).
Por el lado operacional (comida rápida, mantenimiento, vigilancia, operarios…), la situación es igualmente parecida. En el anuncio te ofrecen la oferta laboral indicando que ni la experiencia ni la edad influyen mucho «si tienes ganas de trabajar». Pero cuando les haces llegar tu resumen curricular, la mayoría de las veces ni se comunican contigo y, si lo hacen, es para decirte cosas como «Pero tu perfil no es para áreas operativas», «Gracias por hacernos llegar tu CV, si tu perfil cumple con los requerimientos que buscamos… (Contrariando así lo que habían indicado en la promoción de la oferta laboral)».
¿Y por qué no pides ayuda económica a familiares y conocidos para costear el pago de internet?
Pues desde marzo he venido haciendo eso, pero llega un momento en que ya a uno mismo le incomoda eso, y más cuando vienes de procurarte tú mismo esas necesidades. Es lógico que a las otras personas a las que les solicitas apoyo económico también les incomode eso. Por ello decidí no continuar haciendo eso.
Esperemos, pues, que la vida, el destino, la providencia o como se le quiera llamar, permita nuevamente que comience a recuperarme más pronto que tarde, ya sea que surja algún cliente interesado por algún servicio de redacción o consiga un trabajo racional. ¡Así que, y como se diría, esto no es un adiós, sino un continuará…!
